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¿Cuándo es necesaria la formación experiencial?

La aparición de problemáticas en los entornos laborales no siempre son perceptibles por las propias personas que forman parte de los equipos. Sin embargo, la visión atenta que proporciona la Formación Experiencial a comportamientos, actitudes o feed-backs internos y externos a la propia organización puede facilitarnos evidencias de que algo no funciona. La Formación Experiencial clasifica estas evidencias en tres bloques o pautas: evidencias dentro de la propia organización, en el mercado y en las interacciones de la organización con el mercado.
Saber identificar las señales que te avisan tanto desde la propia organización como
desde el mercado es crucial formacionexperiencial.com
La propia organización avisa:
  • ¿Las habilidades se corresponden con los tiempos actuales?
  • ¿Trabajan al mismo son?
  • ¿Son independientes?
  • ¿Son un equipo?
  • ¿La colaboración y la comunicación es algo que
    destaca en mi empresa?
  • ¿Tienen el mismo objetivo común?

Si la respuesta a la mayoría ha sido NO sabemos que hay un problema. Pero esta pauta es sólo para aplicar dentro de la organización. Lógicamente tenemos muchos más avisos, sólo hay que buscarlos, por ejemplo, en el mercado natural de nuestra organización. Te proponemos algunas pautas.

Cuando estos síntomas son evidentes, la Formación Experiencial es la respuesta.

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El mercado avisa:

  • Planificamos pero la respuesta nunca es la planificada.
  • El canal de sensibilidad del mercado lo hemos perdido.
  • El tiempo de reacción es largo.
  • Tenemos una imagen personalista.
  • Realizamos acciones desaprovechadas.
  • Ya no identificamos tendencias.
  • No sabemos la verdadera opinión de los clientes.
  • Carencia de valores y actitudes de clientes internos.

Normalmente en todas las relaciones con el entorno perseguimos unos objetivos preestablecidos, y como en todos los otros aspectos de la vida a veces nos equivocamos y no conseguimos los objetivos. Cuando esto se convierte en la norma y no en la excepción deberíamos hacer algo al respecto.

Las interacciones con el mercado avisan:

  • No transmitimos la cultura empresarial.
  • No hay capacidad de respuesta.
  • Imposibilidad de añadir valor tanto a los productos como servicios.
  • No transmitir la calidad y servicios reales.
  • No asimilamos el valor real del cliente.
  • La relación entre la empresa y los proveedores es tensa.
  • Dificultades para integrar los cambios internos con
    los canales externos.

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